ORACIÓN ESPECIAL DEL 9 DE AV
Introducción
El 9 de Av (Tishá BeAv) es el día más solemne del calendario del pueblo de Israel. En esta fecha convergen algunas de las mayores tragedias nacionales: la destrucción del Primer Templo por Babilonia, la destrucción del Segundo Templo por Roma y otros acontecimientos de profundo dolor que marcaron la historia del pueblo escogido.
Sin embargo, las Escrituras revelan que el propósito del Eterno nunca termina en el juicio, sino en la restauración. Cada quebranto anunciado por los profetas lleva consigo una promesa de renovación, un llamado al arrepentimiento y la esperanza del Reino mesiánico.
Hoy elevamos nuestra voz no para condenar a Israel, sino para interceder por el pueblo amado por causa de los patriarcas. Oramos para que Adonái cumpla todas Sus promesas, derrame Su Ruaj sobre la Casa de Israel y lleve a plenitud Su plan de redención por medio de Yeshúa haMashíaj.
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TEMA 1
EL DESPERTAR ESPIRITUAL DEL PUEBLO JUDÍO
ORACIÓN 1
“Abre los ojos de Israel para contemplar al Mashíaj prometido”
Reseña
Desde el llamado de Abraham hasta nuestros días, el pueblo de Israel ha sido apartado para manifestar la gloria del Eterno entre las naciones. A este pueblo fueron confiados la Toráh, los profetas, las promesas, el servicio del Templo y la esperanza mesiánica.
Sin embargo, los profetas también anunciaron que habría un período de endurecimiento parcial. No sería definitivo ni producto del abandono divino, sino parte del plan soberano mediante el cual la salvación alcanzaría también a las naciones para luego provocar a Israel a un santo celo.
El 9 de Av nos recuerda que el pecado nacional produjo la destrucción del Templo. Pero también nos recuerda que el mismo Elohím que permitió el juicio prometió restaurar a Su pueblo, reunirlo nuevamente y derramar sobre él un espíritu de gracia y de súplica.
El anhelo de esta oración no es que Israel abandone su identidad, sino que alcance la plenitud de las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob mediante el reconocimiento del Mashíaj prometido por la Toráh y los Profetas.
Lecturas
ZekharYah 12:10
> “Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Yerushaláyim espíritu de gracia y de súplica; mirarán hacia Mí, a quien traspasaron, y harán lamentación como quien llora por hijo único.”
Yeshayahu 53:5
> “Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos sanados.”
Romiyim 11:25-26
> “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de las naciones; y así todo Israel será salvo.”
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Oración
Padre eterno, Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov, nos presentamos delante de Tu trono con profundo temor y reverencia.
Hoy recordamos el dolor del 9 de Av, no solamente como un acontecimiento histórico, sino como un llamado al arrepentimiento, a la esperanza y a la restauración.
Tú conoces cada lágrima derramada por Israel durante siglos. Tú viste la destrucción del Templo, el exilio, las persecuciones, la dispersión entre las naciones y el regreso milagroso a la tierra prometida.
Tú jamás olvidaste Tu pacto.
Te rogamos que ahora cumplas también la promesa del despertar espiritual.
Quita todo velo que aún impida contemplar la belleza del Mashíaj prometido.
Abre los ojos de los rabinos, de los maestros, de los jóvenes, de los ancianos, de las familias y de cada hijo e hija de Israel.
Permite que las Escrituras cobren nueva vida delante de ellos.
Que al leer la Toráh descubran al Cordero de Pésaj.
Que al estudiar a Moshéh contemplen al Profeta semejante a él.
Que al leer los Salmos reconozcan al Rey eterno.
Que al meditar en Yeshayahu descubran al Siervo sufriente.
Que al estudiar Daniyyel contemplen al Hijo del Hombre que recibe dominio eterno.
Que ZekharYah les revele al Rey humilde montado sobre un asno.
Que Malají les anuncie al Mensajero del Pacto.
Padre misericordioso, rompe las fortalezas espirituales levantadas durante generaciones.
Haz que Tu Ruaj Hakodesh visite las sinagogas, los hogares, las escuelas, las academias de estudio y cada rincón de Israel.
Levanta testigos fieles llenos de amor, humildad y sabiduría.
Guarda a Tu pueblo del engaño, del temor y de toda falsa esperanza.
Que la revelación del Mashíaj no sea producto del razonamiento humano, sino una obra sobrenatural de Tu Espíritu.
Haz que muchos puedan decir:
“Bendito el que viene en el Nombre de Adonái.”
Que Jerusalén vuelva a convertirse en ciudad de alabanza.
Que el monte Sión sea nuevamente lugar de adoración verdadera.
Que el nombre de Yeshúa haMashíaj sea reconocido con gozo por la Casa de Israel.
Esperamos el día glorioso en que Israel entero alabara al Rey prometido y las naciones contemplarán Tu fidelidad.
Amén.
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ORACIÓN 2
“Derrama sobre Israel el Espíritu de gracia y de súplica”
Reseña histórica y profética
El 9 de Av es una fecha que recuerda las consecuencias del alejamiento de Israel del pacto del Eterno. La destrucción del Primer Templo por Babilonia y, siglos después, la destrucción del Segundo Templo por Roma, marcaron profundamente la memoria nacional. Sin embargo, los profetas enseñan que el juicio nunca fue el propósito final de Adonái, sino un medio para conducir a Su pueblo al arrepentimiento y a la restauración.
Desde Moshéh hasta los últimos profetas, el llamado del Eterno ha sido constante: “Vuélvanse a Mí y Yo me volveré a ustedes.” El exilio físico fue acompañado por un exilio espiritual, pero el mismo Elohím que dispersó a Israel prometió reunirlo nuevamente, circuncidar su corazón y escribir Su Toráh en lo más profundo de su ser.
Vivimos en días extraordinarios. Después de casi dos mil años de dispersión, millones de judíos han regresado a la tierra prometida. Este regreso constituye un cumplimiento visible de numerosas promesas proféticas. Sin embargo, las Escrituras muestran que la restauración nacional será completada únicamente cuando el pueblo experimente también una restauración espiritual.
Por ello, en esta noche del 9 de Av, nuestra oración no busca cambiar la identidad de Israel, sino pedir que el pueblo del pacto alcance la plenitud de las promesas hechas a Abraham, Yitsjaq y Ya’akov. Intercedemos para que el mismo Ruaj que dio vida al valle de los huesos secos vuelva a soplar sobre toda la Casa de Israel.
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Lecturas
Yejezqel (Ezequiel) 36:24–28
> “Porque os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todas las tierras y os traeré a vuestra propia tierra.
Entonces rociaré sobre vosotros agua pura y quedaréis limpios; de todas vuestras impurezas y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
Os daré corazón nuevo y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
Pondré dentro de vosotros Mi Ruaj y haré que andéis en Mis estatutos, guardéis Mis decretos y los pongáis por obra.
Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; vosotros seréis Mi pueblo y Yo seré vuestro Elohím.”
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Yirmeyahu (Jeremías) 31:33
> “Este es el pacto que haré con la Casa de Israel después de aquellos días, dice Adonái: Pondré Mi Toráh dentro de ellos, la escribiré sobre su corazón; Yo seré su Elohím y ellos serán Mi pueblo.”
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ZekharYah (Zacarías) 12:10
> “Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Yerushaláyim espíritu de gracia y de súplica; mirarán hacia Mí, a quien traspasaron; harán lamentación por Él como quien llora por hijo único, y se afligirán por Él como quien se aflige por el primogénito.”
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Romiyim (Romanos) 11:29
> “Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Elohím.”
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Reflexión
La restauración de Israel ocurre en dos dimensiones.
La primera es visible: el regreso del pueblo a la tierra prometida, el renacimiento nacional y la preservación milagrosa de Israel entre las naciones.
La segunda es interior: el despertar espiritual anunciado por todos los profetas.
Yejezqel presenta primero los huesos secos que vuelven a unirse, reciben tendones, carne y piel; pero permanecen sin vida hasta que el Ruaj del Eterno sopla sobre ellos. Así también, la restauración nacional necesita ser coronada por la restauración espiritual.
Yirmeyahu anuncia un tiempo en el cual la Toráh dejará de estar solamente escrita sobre tablas para ser grabada en el corazón.
ZekharYah añade que llegará el momento en que el Espíritu de gracia será derramado sobre Jerusalén, produciendo arrepentimiento genuino.
Nada de esto depende únicamente del esfuerzo humano. Es una obra soberana del Eterno, realizada por Su Espíritu, conforme a Su fidelidad al pacto.
Por eso nuestra intercesión consiste en unirnos al propósito eterno de Adonái.
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Oración
Abba Kadosh, Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov, nos acercamos hoy delante de Tu presencia con profundo temor y reverencia.
En esta noche del 9 de Av recordamos las lágrimas derramadas por Tu pueblo durante generaciones.
Recordamos la destrucción del Beit HaMiqdash.
Recordamos el exilio.
Recordamos la dispersión entre las naciones.
Recordamos el sufrimiento de Israel a través de los siglos.
Pero sobre todo recordamos Tus promesas, porque Tu fidelidad es mayor que nuestra debilidad.
Tú nunca abandonaste a Israel.
Nunca olvidaste Tu pacto.
Nunca retiraste Tu amor.
Hoy levantamos un clamor por la restauración espiritual de Tu pueblo.
Derrama nuevamente Tu Ruaj sobre la Casa de Israel.
Que el mismo Espíritu que descendió sobre los profetas visite nuevamente las ciudades de Israel.
Visita Yerushaláyim.
Visita Tel Aviv.
Visita Haifa.
Visita Beer Sheva.
Visita el Neguev.
Visita la Galil.
Visita cada kibutz.
Visita cada familia.
Visita cada hogar judío disperso entre las naciones.
Que los ancianos vuelvan a soñar conforme a Tus promesas.
Que los jóvenes reciban visión.
Que los niños crezcan con hambre por Tu Palabra.
Levanta maestros llenos de sabiduría.
Levanta rabinos con corazones humildes.
Levanta hombres y mujeres sedientos de la verdad.
Que las Escrituras cobren vida delante de sus ojos.
Que al abrir la Toráh encuentren al Redentor anunciado desde Bereshit.
Que al leer el sacrificio de Yitsjaq comprendan el amor del Padre.
Que al contemplar el cordero de Pésaj descubran el alcance de Tu redención.
Que las palabras de los profetas resplandezcan con una claridad nunca antes vista.
Quita todo velo espiritual.
Rompe toda dureza del corazón.
Haz florecer nuevamente el temor reverente a Tu Nombre.
Que Israel no solamente vuelva a la tierra de sus padres, sino también al Elohím de sus padres.
Haz que el estudio de Tu Toráh produzca quebrantamiento.
Que la oración vuelva a llenar las casas de Israel.
Que el arrepentimiento sea acompañado por esperanza.
Que el gozo de Tu presencia sustituya el peso del dolor.
Padre eterno, bendice también a todos aquellos creyentes de entre las naciones que aman sinceramente a Israel.
Enséñanos a interceder sin orgullo.
Enséñanos a amar sin arrogancia.
Guárdanos de toda actitud de superioridad espiritual.
Haznos instrumentos de paz, de misericordia y de reconciliación.
Que nuestras palabras reflejen Tu amor.
Que nuestras acciones glorifiquen Tu Nombre.
Y que toda la restauración de Israel manifieste Tu fidelidad delante de todas las naciones.
Esperamos el día en que Yerushaláyim sea llamada Ciudad de Verdad.
Esperamos el día en que toda la tierra reconozca que Tú permaneces fiel a Tu pacto.
Esperamos el día en que Tu Reino sea plenamente manifestado y Tu gloria cubra la tierra como las aguas cubren el mar.
En Tu infinita misericordia depositamos esta súplica.
Amén.
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ORACIÓN ESPECIAL DEL 9 DE AV
TEMA 2
LA UNIDAD DEL PUEBLO DE ELOHÍM Y EL CUMPLIMIENTO DEL PLAN DE ADONÁI PARA ISRAEL
ORACIÓN 1
“Haz de Israel un solo pueblo bajo un solo Rey”
Reseña histórica y profética
Una de las heridas más profundas en la historia de Israel no fue solamente la destrucción del Templo, sino la división del propio pueblo. Después del reinado de Shelomó, el reino fue dividido en dos casas: la Casa de Israel (Efraím) y la Casa de Yehudáh. Aquella fractura política y espiritual debilitó la nación y abrió el camino para la idolatría, el exilio y la dispersión.
Los profetas anunciaron que esta división no sería permanente. El mismo Elohím prometió reunir nuevamente a las dos casas, quitar la enemistad entre ellas y formar un solo pueblo bajo un solo Pastor y un solo Rey. Esta restauración no sería únicamente territorial, sino también espiritual, basada en la renovación del corazón y en la fidelidad al pacto eterno.
El 9 de Av nos recuerda las consecuencias de la desunión. La tradición judía ha señalado repetidamente que el Segundo Templo fue destruido a causa del odio infundado (Sinat Jinam) entre hermanos. Más allá de las circunstancias históricas, este principio resalta la importancia de la reconciliación dentro del pueblo de Israel.
Nuestra intercesión, por tanto, no busca uniformidad humana, sino la unidad que nace de la obediencia a Adonái. Pedimos que Él sane las divisiones antiguas, fortalezca el amor fraternal y conduzca a Israel al cumplimiento pleno de Sus promesas.
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Lecturas
Yejezqel (Ezequiel) 37:21–22
> “Así dice Adonái Elohím: He aquí, Yo tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde fueron; los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. Haré de ellos una sola nación en la tierra, sobre los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos. Nunca más serán dos naciones ni estarán divididos en dos reinos.”
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Yejezqel (Ezequiel) 37:24
> “Mi Siervo será Rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo Pastor; andarán en Mis decretos, guardarán Mis estatutos y los pondrán por obra.”
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Hoshea (Oseas) 1:10–11
> “El número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y acontecerá que en el lugar donde se les dijo: ‘Vosotros no sois Mi pueblo’, se les dirá: ‘Hijos del Elohím viviente’. Entonces se reunirán los hijos de Yehudáh y los hijos de Israel, y nombrarán para sí un solo jefe.”
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Yojanán (Juan) 10:16
> “También tengo otras ovejas que no son de este redil; a ellas también debo traer, y oirán Mi voz; habrá un solo rebaño y un solo Pastor.”
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Reflexión
El propósito del Eterno siempre ha sido formar un solo pueblo para Su Nombre.
Desde Abraham hasta los profetas, la historia bíblica apunta hacia una restauración en la que las divisiones serían superadas por la fidelidad al pacto. La visión de los dos maderos en Yejezqel 37 simboliza precisamente esa reunificación: lo que estuvo separado será unido nuevamente por la mano de Adonái.
Esta unidad no elimina la identidad de las tribus ni borra la historia de Israel. Más bien, manifiesta la capacidad del Eterno para sanar lo que el pecado y la desobediencia fracturaron.
Asimismo, la unidad alcanza a todos aquellos que, de entre las naciones, son llamados a adorar al Elohím de Israel. No reemplazan a Israel ni ocupan su lugar; participan de la bendición prometida, reconociendo la fidelidad del Eterno al pacto hecho con los patriarcas.
El 9 de Av es una ocasión apropiada para clamar por el fin de la división, del resentimiento y de la desconfianza, y para pedir que Adonái restaure la comunión conforme a Su voluntad.
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Oración
Abba Kadosh, Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov, venimos delante de Ti con humildad para interceder por la unidad de Tu pueblo.
Tú eres el Elohím que reúne a los dispersos.
Tú eres el Pastor que busca a las ovejas perdidas.
Tú eres el Rey que permanece fiel cuando nosotros hemos sido infieles.
Hoy recordamos que muchas de las heridas de nuestra historia nacieron de la división entre hermanos.
La desconfianza.
El orgullo.
La competencia.
Las rivalidades.
El juicio precipitado.
La dureza del corazón.
Todas estas cosas debilitaron al pueblo que Tú llamaste para reflejar Tu gloria entre las naciones.
Padre misericordioso, perdona todo odio infundado.
Perdona las palabras que dividieron.
Perdona las decisiones que alejaron a unos de otros.
Perdona las generaciones que levantaron muros donde Tú querías levantar puentes.
Cumple ahora Tu promesa de reunir nuevamente a Israel.
Haz de Yehudáh y de Israel un solo pueblo bajo Tu autoridad.
Que desaparezcan las barreras levantadas por el orgullo humano.
Que la reconciliación sustituya a la sospecha.
Que el respeto sustituya al desprecio.
Que la compasión venza la indiferencia.
Levanta hombres y mujeres que amen la verdad sin dejar de amar a sus hermanos.
Haz que la Toráh sea motivo de comunión y no de división.
Que la búsqueda sincera de Tu voluntad produzca humildad y no arrogancia.
Te pedimos también por todos aquellos de entre las naciones que aman a Israel y desean honrar Tu Nombre.
Enséñanos a caminar con reverencia.
Guárdanos de toda actitud de superioridad.
Que nunca olvidemos que toda bendición procede de Ti y que Tu fidelidad hacia Israel permanece para siempre.
Haz de nosotros instrumentos de reconciliación.
Que nuestras palabras promuevan la paz.
Que nuestras acciones reflejen Tu misericordia.
Que podamos llorar con los que lloran y alegrarnos con los que se alegran.
Esperamos el día anunciado por los profetas, cuando toda división sea sanada y Tu pueblo viva unido bajo el gobierno del Rey prometido.
Que desde Yerushaláyim salga nuevamente Tu instrucción.
Que las naciones contemplen la belleza de un pueblo reconciliado contigo.
Que Tu Nombre sea santificado en Israel y hasta los confines de la tierra.
Confiamos en Tu fidelidad, porque Tú cumples todo lo que prometes.
Amén.
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TEMA 2
LA UNIDAD DEL PUEBLO DE ELOHÍM Y EL CUMPLIMIENTO DEL PLAN DE ADONÁI PARA ISRAEL
ORACIÓN 2
“Restaura el amor fraternal en Israel y apresura el cumplimiento de Tus promesas”
Reseña histórica y profética
Una de las enseñanzas más solemnes asociadas al 9 de Av es que las tragedias nacionales no fueron simplemente el resultado de enemigos poderosos, sino también de la condición espiritual del pueblo. Los profetas denunciaron repetidamente la injusticia, la idolatría y la dureza del corazón; y la tradición judía recuerda además que el Segundo Templo fue destruido en un contexto marcado por el odio entre hermanos. Más allá de las interpretaciones históricas, este día invita a examinar el corazón y a buscar la reconciliación.
Desde el principio, el propósito de Adonái fue formar un pueblo santo que reflejara Su carácter. Israel fue llamado a ser luz para las naciones, demostrando la justicia, la misericordia y la fidelidad del Elohím de Abraham. Cuando el pueblo caminó unido en obediencia, experimentó bendición; cuando permitió que el orgullo, la rivalidad y la división dominaran sus relaciones, sufrió graves consecuencias.
Sin embargo, el mensaje de los profetas nunca termina con el juicio. Isaías anuncia la consolación de Sión; Jeremías proclama un Nuevo Pacto para la Casa de Israel; Ezequiel anuncia un solo pueblo y un solo Pastor; y Zacarías contempla una Jerusalén restaurada, llena de ancianos y niños, donde la paz reemplaza al temor.
Esta esperanza sigue vigente. El mismo Elohím que prometió reunir a Israel continúa obrando en la historia. Nuestra oración en esta noche es que Él sane las heridas acumuladas por generaciones, restaure la confianza entre hermanos y conduzca a Su pueblo hacia la plenitud de Su propósito eterno.
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Lecturas
Tehilim (Salmos) 133:1–3
> “¡Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en unidad! Es como el buen aceite sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío del Hermón que desciende sobre los montes de Sión; porque allí envía Adonái bendición y vida para siempre.”
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Yeshayahu (Isaías) 60:1–3
> “Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz, y la gloria de Adonái ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra y oscuridad las naciones; pero sobre ti amanecerá Adonái, y sobre ti será vista Su gloria. Las naciones caminarán a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.”
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Yirmeyahu (Jeremías) 32:37–41
> “Yo los reuniré de todas las tierras adonde los expulsé en Mi ira, en Mi furor y en Mi gran indignación; los haré volver a este lugar y los haré habitar seguros. Ellos serán Mi pueblo y Yo seré su Elohím. Les daré un solo corazón y un solo camino, para que Me teman todos los días, para bien de ellos y de sus hijos después de ellos. Haré con ellos pacto eterno; no dejaré de hacerles bien.”
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Efesiyim (Efesios) 2:13–14
> “Ahora, en Yeshúa haMashíaj, vosotros que en otro tiempo estabais lejos habéis sido acercados. Porque Él es nuestra paz.”
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Reflexión
La verdadera unidad nunca es producto de acuerdos humanos.
La unidad nace cuando todos vuelven al centro de la voluntad de Adonái.
Por eso Jeremías anuncia un pueblo con “un solo corazón”.
No dice un solo pensamiento político.
No dice una sola tradición.
No dice una sola cultura.
Dice un solo corazón.
Ese es el milagro del Reino.
Cuando el corazón es restaurado por el Eterno, el orgullo pierde fuerza.
La competencia desaparece.
La envidia se desvanece.
La reconciliación se vuelve posible.
El salmista declara que allí donde habitan los hermanos en unidad, Adonái ordena bendición y vida eterna.
No existe mayor testimonio para las naciones que contemplar un Israel unido bajo la autoridad del Elohím de Israel.
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Oración
Abba Kadosh…
Hoy elevamos nuestra voz por la paz del corazón de Tu pueblo.
No solamente pedimos paz en las fronteras.
No solamente pedimos seguridad para las ciudades.
Pedimos algo aún más profundo.
Pedimos que restaures el corazón de Israel.
Padre de misericordia…
Durante siglos nuestro pueblo ha atravesado guerras, exilios, persecuciones, expulsiones, sufrimientos y lágrimas.
Las heridas se han acumulado generación tras generación.
Muchas permanecen ocultas.
Muchas solamente Tú las conoces.
Hoy te rogamos que Tu Ruaj sane esas heridas.
Donde existe resentimiento…
derrama perdón.
Donde existe desconfianza…
derrama confianza.
Donde existe orgullo…
derrama humildad.
Donde existe indiferencia…
derrama compasión.
Donde existe división…
establece reconciliación.
Cumple la palabra pronunciada por Tus profetas.
Haz de Israel un pueblo con un solo corazón.
Haz que las diferencias nunca sean motivo para romper la comunión.
Haz que la búsqueda sincera de Tu verdad produzca amor y no enfrentamiento.
Que los hijos aprendan a honrar a sus padres.
Que los padres transmitan fielmente Tu Toráh a las nuevas generaciones.
Que las familias vuelvan a reunirse alrededor de Tu Palabra.
Que las comunidades sean conocidas por la misericordia.
Que los líderes sirvan con integridad.
Que los maestros enseñen con humildad.
Que los jóvenes amen la verdad.
Que los ancianos transmitan sabiduría.
Levanta una generación que ame profundamente a Israel sin despreciar a su hermano.
Una generación que prefiera servir antes que ser servida.
Una generación que refleje Tu carácter.
Padre…
Oramos también por todos los hijos e hijas de las naciones que han llegado a amar al Elohím de Israel.
Enséñanos a caminar con respeto.
Líbranos de toda arrogancia espiritual.
Guárdanos de hablar con dureza acerca del pueblo que Tú escogiste para manifestar Tu fidelidad.
Haznos instrumentos de paz.
Que nunca alimentemos divisiones.
Que nunca participemos en palabras que produzcan odio.
Que siempre seamos sembradores de reconciliación.
Y mientras esperamos el día glorioso anunciado por los profetas…
Cuando Yerushaláyim sea llamada Ciudad Fiel…
Cuando las naciones suban para aprender Tu Toráh…
Cuando la violencia desaparezca…
Cuando la justicia cubra la tierra…
Permítenos perseverar en oración.
Porque sabemos que Tú no olvidas Tus promesas.
Tú reunirás a Israel.
Tú sanarás a Israel.
Tú consolarás a Sión.
Tú establecerás Tu Reino.
Y toda la tierra reconocerá que solamente Tú eres Elohím.
En el Nombre del Mashíaj prometido, esperanza de Israel y luz para las naciones.
Amén.
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TEMA 3
LA SANACIÓN DE LAS HERIDAS ANCESTRALES, LA DIVISIÓN Y EL ODIO DENTRO DEL PUEBLO JUDÍO
ORACIÓN 1
“Sana las heridas de generaciones y restaura el corazón de Israel”
Reseña histórica y profética
A lo largo de la historia de Israel, las heridas no han provenido únicamente de enemigos externos. Las Escrituras muestran que muchas de las crisis nacionales estuvieron precedidas por conflictos internos, rivalidades entre hermanos y un progresivo alejamiento del corazón del Eterno.
Desde el enfrentamiento entre Yosef y sus hermanos, la división del reino después de Shelomó, las luchas entre las casas de Israel y Yehudáh, hasta las tensiones existentes en el período del Segundo Templo, la historia revela que las fracturas internas debilitaron la nación y facilitaron el avance de sus adversarios.
Sin embargo, el propósito de Adonái nunca fue dejar a Su pueblo dividido. Los profetas anuncian repetidamente un tiempo en que Él vendará las heridas de Israel, reunirá a los dispersos, restaurará la comunión entre hermanos y cambiará el lamento en alegría.
El 9 de Av nos invita no solamente a recordar la destrucción del Templo, sino también a examinar las causas espirituales que condujeron a esa tragedia. Es una oportunidad para pedir que el Eterno sane las heridas visibles e invisibles que aún afectan al pueblo de Israel y lo prepare para la plenitud de Su Reino.
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Lecturas
Yeshayahu (Isaías) 57:18–19
> “He visto sus caminos; pero lo sanaré. Lo guiaré y le daré consuelo a él y a los que con él lloran. Crearé fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al que está cerca, dice Adonái; y Yo lo sanaré.”
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Yirmeyahu (Jeremías) 30:17
> “Porque Yo haré venir sanidad para ti y sanaré tus heridas, dice Adonái; porque te llamaron desechada, diciendo: Esta es Sión, de la que nadie se acuerda.”
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Tehilim (Salmos) 147:2–3
> “Adonái edifica a Yerushaláyim; reúne a los desterrados de Israel. Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas.”
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Ya’aqov (Santiago) 3:17–18
> “La sabiduría que viene de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin parcialidad y sin hipocresía. El fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.”
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Reflexión
Las heridas del pueblo no siempre pueden verse.
Existen heridas producidas por guerras.
Otras nacieron durante el exilio.
Muchas fueron provocadas por el rechazo, la persecución, la expulsión y el antisemitismo que atravesó los siglos.
Pero también existen heridas espirituales.
Heridas producidas por palabras.
Por divisiones.
Por la desconfianza.
Por la pérdida de esperanza.
El profeta Yirmeyahu anuncia que el mismo Elohím será el Médico de Israel.
No solamente restaurará las ciudades.
No solamente reconstruirá Jerusalén.
También restaurará el corazón.
Porque únicamente un corazón sanado puede convertirse nuevamente en instrumento para manifestar la gloria del Reino.
La restauración del Eterno siempre comienza desde adentro.
El corazón restaurado produce familias restauradas.
Las familias restauradas producen comunidades restauradas.
Las comunidades restauradas preparan el camino para la restauración nacional.
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Oración
Abba Kadosh…
Hoy nos acercamos delante de Tu presencia llevando el dolor acumulado de muchas generaciones.
Tú conoces cada lágrima derramada por Tu pueblo.
Conoces el sufrimiento del exilio.
Las persecuciones.
Los pogromos.
Las expulsiones.
La soledad.
La incomprensión.
Las pérdidas familiares.
Los millones de vidas arrebatadas por el odio.
Nada ha escapado de Tus ojos.
Tú has contado cada lágrima.
Tú has escuchado cada clamor.
Tú has permanecido fiel aun cuando el dolor parecía interminable.
Padre misericordioso…
Hoy te pedimos que sanes las heridas profundas del corazón de Israel.
Aquellas heridas que solamente Tu Ruaj puede tocar.
Sana la memoria de nuestro pueblo.
Sana el temor transmitido entre generaciones.
Sana el dolor que aún permanece oculto.
Sana las heridas provocadas por el rechazo.
Sana las heridas dejadas por la violencia.
Sana las heridas causadas por la traición entre hermanos.
Sana las familias quebrantadas.
Sana los corazones endurecidos.
Sana los espíritus cansados.
Que Tu paz penetre donde ninguna palabra humana puede llegar.
Que Tu consuelo alcance a quienes todavía lloran las pérdidas del pasado.
Que la esperanza vuelva a florecer en cada hogar de Israel.
Padre…
Derriba toda raíz de amargura.
Arranca toda semilla de odio.
Destruye todo espíritu de venganza.
Enséñanos nuevamente a perdonar.
Enséñanos a bendecir.
Enséñanos a buscar la reconciliación.
Haz que las generaciones mayores transmitan esperanza a los jóvenes.
Haz que los jóvenes honren la fe de sus padres.
Haz que cada familia descubra nuevamente el gozo de caminar delante de Ti.
Levanta consoladores en Sión.
Levanta pastores fieles.
Levanta maestros llenos de compasión.
Levanta intercesores que lloren por Israel con un corazón limpio.
Que Tu Ruaj visite hospitales.
Visite hogares.
Visite soldados.
Visite viudas.
Visite huérfanos.
Visite sobrevivientes del dolor.
Visite a quienes viven con temor.
Visite a quienes han perdido toda esperanza.
Y que todos puedan experimentar que Tú continúas siendo el Elohím que sana.
Porque Tu Palabra permanece para siempre.
Porque Tu misericordia jamás se agota.
Porque Tus promesas no han cambiado.
Confiamos en que el día anunciado por los profetas llegará.
El día en que Sión dejará de llorar.
El día en que Jerusalén será plenamente consolada.
El día en que la paz reemplazará definitivamente el sufrimiento.
El día en que toda la Casa de Israel levantará sus ojos para darte gloria.
Hasta entonces, queremos permanecer firmes en oración, confiando en Tu fidelidad y esperando la manifestación completa de Tu Reino.
En el Nombre del Mashíaj prometido, Redentor de Israel.
Amén.
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TEMA 3
LA SANACIÓN DE LAS HERIDAS ANCESTRALES, LA DIVISIÓN Y EL ODIO DENTRO DEL PUEBLO JUDÍO
ORACIÓN 2
“Padre de misericordia, transforma nuestro duelo en esperanza y nuestra división en reconciliación”
Reseña histórica y profética
El 9 de Av es el día de mayor duelo nacional para Israel. En él convergen acontecimientos que marcaron profundamente la historia del pueblo: la destrucción del Primer y del Segundo Beit HaMiqdash, el exilio, la dispersión y numerosos episodios de sufrimiento que dejaron cicatrices profundas en la memoria colectiva.
Sin embargo, los profetas enseñan que el juicio nunca fue la última palabra del Eterno. Después del quebrantamiento siempre anunció restauración; después del exilio prometió regreso; después del llanto aseguró consuelo; y después de la dispersión declaró que reuniría nuevamente a Su pueblo desde los cuatro extremos de la tierra.
El dolor de Israel no solamente ha sido físico o nacional. También ha sido espiritual. Generaciones enteras han vivido marcadas por pérdidas, persecuciones, guerras y profundas divisiones. No obstante, Adonái promete cambiar el lamento en alegría, vendar las heridas del corazón y establecer una paz duradera basada en Su fidelidad al pacto.
Por ello, esta oración no se limita a recordar el pasado; mira con esperanza hacia el futuro anunciado por los profetas. Intercedemos para que el Elohím de Israel sane las memorias, restaure las relaciones entre hermanos y prepare a Su pueblo para los días gloriosos de la restauración final.
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Lecturas
Yeshayahu (Isaías) 61:1–3
> “El Ruaj de Adonái Elohím está sobre Mí, porque Adonái me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado a vendar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos y apertura de la cárcel a los prisioneros; a proclamar el año favorable de Adonái y el día de la vindicación de nuestro Elohím; a consolar a todos los que lloran; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de alegría en lugar de luto y manto de alabanza en lugar del espíritu angustiado.”
—
Zefanyah (Sofonías) 3:19–20
> “He aquí, en aquel tiempo Yo actuaré contra todos los que te afligieron; salvaré a la descarriada, recogeré a la expulsada y les daré alabanza y renombre en toda la tierra donde fueron avergonzadas. En aquel tiempo os haré volver; ciertamente os reuniré, porque os daré renombre y alabanza entre todos los pueblos de la tierra cuando haga volver a vuestros cautivos delante de vuestros ojos, dice Adonái.”
—
Tehilim (Salmos) 126:5–6
> “Los que sembraron con lágrimas, con cánticos segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; pero volverá con alegría trayendo sus gavillas.”
—
Hitgalut (Apocalipsis) 21:3–4
> “Él habitará con ellos; ellos serán Su pueblo, y el mismo Elohím estará con ellos. Enjugará toda lágrima de sus ojos; ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron.”
—
Reflexión
Las lágrimas nunca son ignoradas por el Eterno.
Cada generación de Israel ha conocido momentos de profundo sufrimiento. Sin embargo, cada lágrima derramada delante de Adonái se convierte en una semilla de esperanza.
El profeta Yeshayahu anuncia un intercambio extraordinario.
Ceniza por hermosura.
Luto por alegría.
Desesperanza por alabanza.
No es el hombre quien produce ese cambio.
Es el propio Elohím quien visita a Su pueblo para restaurarlo.
El salmista declara que quienes hoy siembran entre lágrimas volverán con gozo llevando abundante fruto.
Por eso nuestra esperanza no está en las circunstancias presentes, sino en la fidelidad del Eterno, que permanece firme de generación en generación.
—
Oración
Abba Kadosh, Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov…
En esta noche solemne del 9 de Av nos presentamos delante de Ti con un corazón humilde.
Traemos delante de Tu presencia el dolor acumulado de generaciones.
Tú conoces cada página de nuestra historia.
Conoces las ciudades destruidas.
Los hogares abandonados.
Las familias separadas.
Los exilios.
Las persecuciones.
Las lágrimas derramadas en silencio.
Nada ha quedado oculto delante de Tus ojos.
Hoy te pedimos que el consuelo prometido por Tus profetas descienda sobre Sión.
Que Tu Ruaj visite a quienes todavía viven bajo el peso del sufrimiento.
Que las heridas transmitidas de padres a hijos encuentren sanidad en Tu misericordia.
Que donde hubo odio nazca el perdón.
Donde hubo sospecha florezca la confianza.
Donde hubo resentimiento brote la reconciliación.
Donde hubo desesperanza renazca la esperanza.
Padre eterno…
Enséñanos a mirar nuestra historia sin perder de vista Tus promesas.
Haz que el recuerdo de las tragedias nos conduzca a depender más profundamente de Ti.
Que nunca permitamos que el dolor se transforme en amargura.
Que nunca permitamos que las heridas apaguen la compasión.
Haz de Israel un pueblo restaurado desde lo más profundo de su corazón.
Visita a los sobrevivientes del sufrimiento.
Fortalece a quienes han perdido seres queridos.
Consuela a las familias que viven con el peso del duelo.
Sostén a quienes sienten que sus fuerzas se han agotado.
Que Tu presencia sea refugio para los afligidos.
Que Tu paz gobierne los corazones.
Que Tu esperanza ilumine el futuro.
Padre de misericordia…
Te rogamos también por la reconciliación dentro del pueblo de Israel.
Que desaparezcan las palabras que dividen.
Que cesen los juicios apresurados.
Que el respeto vuelva a ocupar el lugar de la confrontación.
Que aprendamos nuevamente a escucharnos con humildad.
Que podamos caminar juntos buscando Tu rostro.
Haz que las comunidades reflejen Tu carácter.
Que la bondad sustituya la dureza.
Que la paciencia venza la impaciencia.
Que la misericordia triunfe sobre el orgullo.
Levanta una generación que ame profundamente Tu Toráh y que, al mismo tiempo, ame profundamente a sus hermanos.
Una generación que no busque imponer, sino servir.
Una generación que sea conocida por su justicia, por su compasión y por su fidelidad.
Esperamos el día anunciado por los profetas, cuando Jerusalén será plenamente consolada y toda la Casa de Israel experimentará la plenitud de Tu restauración.
Esperamos el día en que las lágrimas darán paso a la alegría.
El día en que las heridas serán definitivamente sanadas.
El día en que la paz cubrirá la tierra.
El día en que todas las naciones reconocerán Tu fidelidad y glorificarán Tu Nombre.
Hasta ese momento, queremos permanecer firmes en oración, confiando en que ninguna de Tus promesas caerá a tierra.
Porque Tú eres el Elohím que restaura.
El Elohím que sana.
El Elohím que reúne.
El Elohím que consuela.
Y el Elohím que cumple eternamente Su pacto con Israel.
Amén.
//////
TEMA 4
LA PAZ EN ISRAEL Y LA PROTECCIÓN DE ADONÁI
ORACIÓN 1
“Adonái Tsevaot, extiende Tu mano sobre Israel y guarda a Tu pueblo”
Reseña histórica y profética
Desde el llamado de Abraham hasta nuestros días, la historia de Israel ha estado marcada por una realidad constante: el pueblo del pacto ha enfrentado innumerables amenazas. Patriarcas, jueces, reyes y profetas conocieron tiempos de guerra, invasiones, exilios y oposición. Sin embargo, en cada generación, las Escrituras testifican que Adonái permaneció como el verdadero Guardián de Israel.
El salmista proclama que “el Guardián de Israel no se adormece ni duerme”. Esta afirmación no es una figura poética solamente; es una declaración de la fidelidad del Elohím del pacto. Él sostuvo a Israel frente al faraón, preservó al pueblo en el desierto, libró a Yerushaláyim en tiempos de Jizqiyahu, hizo regresar a los exiliados desde Babilonia y, conforme a Sus promesas proféticas, continúa reuniendo a los dispersos desde los cuatro extremos de la tierra.
El 9 de Av recuerda la destrucción del Beit HaMiqdash, pero también nos impulsa a clamar para que la historia del sufrimiento no continúe repitiéndose. Mientras Jerusalén espera el día glorioso anunciado por los profetas, la Kehiláh levanta su voz pidiendo protección, paz y misericordia sobre toda la tierra de Israel.
No oramos solamente por la ausencia de guerra. La palabra Shalom expresa mucho más: plenitud, restauración, seguridad, justicia y la presencia del Eterno habitando en medio de Su pueblo.
—
Lecturas
Tehilim (Salmos) 121:1–8
> “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene de Adonái, que hizo los cielos y la tierra. No permitirá que resbale tu pie; no se adormecerá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el Guardián de Israel. Adonái es tu guardador; Adonái es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Adonái te guardará de todo mal; Él guardará tu vida. Adonái guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.”
—
Yeshayahu (Isaías) 26:3–4
> “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera, porque en Ti ha confiado. Confiad en Adonái perpetuamente, porque en Adonái está la fortaleza eterna.”
—
Tehilim (Salmos) 122:6–9
> “Pedid por la paz de Yerushaláyim; sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros y el descanso dentro de tus palacios. Por amor de mis hermanos y de mis compañeros diré ahora: Sea la paz contigo. Por amor a la Casa de Adonái nuestro Elohím buscaré tu bien.”
—
Filipiyim (Filipenses) 4:6–7
> “Por nada estéis afanosos; antes bien, sean conocidas vuestras peticiones delante de Elohím en toda oración y ruego con acción de gracias. Y la paz de Elohím, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos.”
—
Reflexión
La paz prometida por Adonái no depende únicamente de las circunstancias.
Israel ha conocido períodos de tranquilidad y períodos de conflicto.
Ha vivido momentos de abundancia y también de gran necesidad.
Pero existe una paz que trasciende los acontecimientos de la historia.
Es la paz que nace de la certeza de que el Elohím del pacto permanece sentado sobre Su trono.
Los profetas anunciaron que llegará el día cuando las armas serán transformadas en instrumentos de vida y las naciones ya no aprenderán más la guerra.
Mientras esperamos ese cumplimiento, nuestra responsabilidad es perseverar en oración.
Cada intercesión por Israel es una expresión de confianza en las promesas del Eterno.
Cada clamor por Jerusalén afirma que la última palabra pertenece a Adonái y no a los conflictos de este mundo.
—
Oración
Abba Kadosh…
Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov…
Hoy levantamos nuestro clamor por la tierra que Tú escogiste para poner allí Tu Nombre.
Miramos hacia Yerushaláyim con esperanza.
No porque confiemos en la fuerza del hombre.
No porque dependamos del poder de los gobiernos.
Sino porque Tú eres el Guardián eterno de Israel.
Tu mano nunca se ha acortado.
Tu poder jamás ha disminuido.
Tu fidelidad permanece de generación en generación.
Padre misericordioso…
Extiende Tu cobertura sobre toda la tierra de Israel.
Protege las ciudades.
Protege los pueblos.
Protege los hogares.
Protege a las familias.
Protege a los niños.
Protege a los ancianos.
Protege a las madres.
Protege a quienes sirven cuidando la seguridad del pueblo.
Sé un muro de fuego alrededor de Jerusalén.
Sé escudo para quienes viven bajo la amenaza del terrorismo y la violencia.
Confunde todo consejo que busque destruir a Tu pueblo.
Frustra los planes de quienes procuran sembrar muerte.
Haz que prevalezca la justicia.
Haz que prevalezca la verdad.
Haz que prevalezca la misericordia.
Padre…
Oramos por los habitantes de Yerushaláyim.
Que Tu paz gobierne sus corazones.
Que la ciudad donde tantos elevaron oraciones vuelva a ser conocida como Ciudad de Paz.
Que sus calles sean llenas de vida.
Que los niños jueguen seguros en sus plazas.
Que los ancianos se sienten nuevamente con tranquilidad en sus calles.
Que el sonido del llanto sea reemplazado por el canto de gratitud.
Te pedimos por las familias que viven en medio de la incertidumbre.
Sostén al que tiene miedo.
Fortalece al cansado.
Consuela al que ha perdido a un ser amado.
Da esperanza al que siente desfallecer.
Padre eterno…
Levanta gobernantes con sabiduría.
Concede discernimiento a quienes toman decisiones.
Aparta toda corrupción.
Aparta toda injusticia.
Aparta todo espíritu de violencia.
Que la búsqueda de la paz nunca sea separada de la búsqueda de la justicia.
Haz que Israel encuentre descanso bajo la sombra de Tu presencia.
Que toda la tierra reconozca que Tú eres quien guarda a Tu pueblo.
Que los enemigos comprendan que la historia de Israel está escrita por Tu mano.
Que las naciones contemplen Tu fidelidad.
Y mientras esperamos el cumplimiento pleno de las palabras de los profetas, cuando la paz cubra la tierra y Sión sea plenamente restaurada, queremos perseverar en oración sin desmayar.
Porque Tú eres nuestro refugio.
Nuestra fortaleza.
Nuestro libertador.
Nuestro escudo.
Nuestro Pastor.
Y el Guardián eterno de Israel.
A Ti sea toda la gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
///////
ORACIÓN ESPECIAL DEL 9 DE AV
TEMA 4
LA PAZ EN ISRAEL Y LA PROTECCIÓN DE ADONÁI
ORACIÓN 2
“Levanta Tu escudo sobre Jerusalén y establece Tu Shalom hasta los confines de Israel”
Reseña histórica y profética
Desde que Adonái escogió a Yerushaláyim para poner allí Su Nombre, la ciudad ha ocupado un lugar central en la historia de la redención. Allí David estableció su reino, Shelomó edificó el Beit HaMiqdash y los profetas proclamaron tanto advertencias como promesas de restauración. Jerusalén ha sido escenario de gloria y de quebranto, de adoración y de exilio, de esperanza y de lágrimas.
El 9 de Av nos recuerda la destrucción del Primer y del Segundo Templo, acontecimientos que dejaron una profunda herida en el corazón del pueblo judío. Sin embargo, los mismos profetas que anunciaron el juicio proclamaron también que Jerusalén no permanecería desolada para siempre. Anunciaron un tiempo en que sería llamada “Ciudad de la Verdad”, “Trono de Adonái” y “Gozo de toda la tierra”.
Las Escrituras enseñan que la verdadera seguridad de Israel no depende únicamente de fortalezas humanas, sino de la presencia del Elohím del pacto. Él es quien promete ser “muro de fuego alrededor de Jerusalén”, quien vela por Su pueblo y quien cumplirá todas Sus promesas.
Por ello, nuestra intercesión en esta noche del 9 de Av se eleva por la paz de Jerusalén, la protección de todo Israel y el establecimiento del Reino de justicia anunciado por los profetas.
—
Lecturas
ZekharYah (Zacarías) 2:5
> “Yo seré para ella, dice Adonái, muro de fuego en derredor, y seré la gloria en medio de ella.”
—
Yeshayahu (Isaías) 54:10
> “Porque los montes se moverán y los collados temblarán, pero no se apartará de ti Mi misericordia, ni el pacto de Mi paz será quebrantado, dice Adonái, el que tiene misericordia de ti.”
—
Tehilim (Salmos) 125:1–2
> “Los que confían en Adonái son como el monte Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Adonái rodea a Su pueblo desde ahora y para siempre.”
—
Yojanán (Juan) 14:27
> “La paz os dejo; Mi paz os doy. Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo.”
—
Reflexión
El mundo entiende la paz como la ausencia de conflicto.
La Toráh presenta una visión mucho más profunda.
Shalom significa integridad.
Significa plenitud.
Significa bienestar bajo el gobierno del Eterno.
Israel podrá experimentar esa paz definitiva cuando el Reino prometido alcance su plenitud.
Mientras ese día llega, la Kehiláh tiene el privilegio de convertirse en centinela sobre los muros de Jerusalén.
Los profetas enseñan que quienes aman a Sión deben perseverar en oración.
No por temor.
Sino por esperanza.
Porque el Elohím que hizo promesas a Abraham continúa gobernando la historia.
Su pacto permanece firme.
Su fidelidad jamás será quebrantada.
—
Oración
Abba Kadosh…
Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov…
Con reverencia levantamos nuestras manos hacia Ti para interceder por Jerusalén y por toda la tierra de Israel.
Tú conoces cada ciudad.
Cada aldea.
Cada familia.
Cada corazón que vive bajo la incertidumbre de los tiempos presentes.
Nada escapa a Tu mirada.
Nada está fuera del alcance de Tu poder.
Hoy proclamamos que Tú eres el Guardián de Israel.
El que nunca duerme.
El que nunca abandona a Su pueblo.
El que permanece fiel a Su pacto por todas las generaciones.
Padre eterno…
Extiende Tu mano protectora sobre Jerusalén.
Sé muro de fuego alrededor de la Ciudad Santa.
Que Tu presencia sea su mayor defensa.
Que Tu gloria habite en medio de ella.
Protege sus puertas.
Protege sus hogares.
Protege a sus habitantes.
Que ningún plan de violencia prevalezca contra la ciudad donde Tú prometiste poner Tu Nombre.
Te rogamos por todas las comunidades de Israel.
Guarda a quienes viven en las fronteras.
Fortalece a quienes sirven para proteger a la nación.
Consuela a las familias que esperan el regreso de sus seres queridos.
Sostén a quienes viven bajo la amenaza constante de la violencia.
Que Tu paz descienda sobre cada hogar.
Que el temor sea reemplazado por confianza.
Que la ansiedad sea reemplazada por esperanza.
Que la desesperación sea vencida por la certeza de Tu fidelidad.
Padre de misericordia…
Da sabiduría a quienes gobiernan.
Concede discernimiento a quienes deben tomar decisiones difíciles.
Haz que busquen la justicia.
Haz que amen la verdad.
Haz que procuren la paz sin apartarse de Tu voluntad.
Aparta de Israel toda corrupción.
Toda violencia.
Toda injusticia.
Toda división que debilite al pueblo.
Levanta hombres y mujeres íntegros que teman Tu Nombre y sirvan con humildad.
Oramos también por las familias que lloran.
Por quienes han sido víctimas del terrorismo.
Por quienes llevan el peso del duelo.
Por los heridos en cuerpo y espíritu.
Sé su refugio.
Sé su fortaleza.
Sé su consuelo.
Que Tu Ruaj visite a cada uno con esperanza renovada.
Padre…
Que llegue pronto el día anunciado por Tus profetas.
El día en que las espadas serán transformadas en instrumentos de vida.
El día en que las naciones ya no aprenderán más la guerra.
El día en que Jerusalén será llamada Ciudad Fiel.
El día en que Tu justicia llenará la tierra.
El día en que Tu gloria será vista desde Sión hasta los confines del mundo.
Hasta entonces, queremos permanecer firmes como centinelas sobre los muros de Jerusalén.
No dejaremos de clamar.
No dejaremos de confiar.
No dejaremos de esperar.
Porque sabemos que Tu pacto permanece firme.
Tu misericordia permanece para siempre.
Y Tu Reino será establecido con justicia, paz y verdad.
A Ti sea toda la gloria, toda la honra y toda la adoración por los siglos de los siglos.
Amén.
ORACIÓN ESPECIAL DEL 9 DE AV
TEMA 5
QUE, A TRAVÉS DE LA SALVACIÓN DE ISRAEL, LA BENDICIÓN DE ADONÁI LLEGUE A TODAS LAS NACIONES
ORACIÓN 1
“Cumple Tu pacto con Israel para que toda la tierra conozca Tu salvación”
Reseña histórica y profética
Desde el momento en que Adonái llamó a Abraham, Su propósito nunca se limitó únicamente a una familia o a una nación. Israel fue escogido para ser el instrumento mediante el cual todas las familias de la tierra conocerían al Elohím verdadero. La elección de Israel no fue un privilegio para la exclusión, sino una responsabilidad para bendecir a todas las naciones.
El pacto con Abraham contiene una promesa universal: “En ti serán benditas todas las familias de la tierra.” A lo largo del Tanakh, esta promesa es ampliada por los profetas, quienes anuncian un tiempo en que las naciones acudirán a Jerusalén para aprender la Toráh de Adonái, abandonar la idolatría y caminar en Sus sendas.
El 9 de Av recuerda la destrucción del Beit HaMiqdash, lugar desde donde debía irradiarse la presencia del Eterno. Sin embargo, los profetas anuncian un futuro en el que Sión volverá a ser el centro de la enseñanza divina y Jerusalén será una bendición para toda la humanidad.
Por ello, nuestra oración no busca únicamente la restauración de Israel, sino el cumplimiento del propósito eterno del Eterno: que, mediante la restauración espiritual de Su pueblo, todas las naciones conozcan Su Nombre y vivan conforme a Su voluntad.
—
Lecturas
Bereshit (Génesis) 12:2–3
> “Haré de ti una nación grande; te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan y al que te maldiga maldeciré; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.”
—
Yeshayahu (Isaías) 2:2–4
> “Acontecerá en los últimos días que el monte de la Casa de Adonái será establecido como cabeza de los montes; será exaltado sobre las colinas y correrán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, subamos al monte de Adonái, a la Casa del Elohím de Ya’akov; Él nos enseñará Sus caminos y caminaremos por Sus sendas. Porque de Sión saldrá la Toráh y de Yerushaláyim la palabra de Adonái.”
—
Yeshayahu (Isaías) 49:6
> “Poco es que seas Mi Siervo para levantar las tribus de Ya’akov y restaurar a los preservados de Israel; también te daré por luz de las naciones, para que Mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.”
—
Romiyim (Romanos) 11:15
> “Porque si su exclusión fue la reconciliación del mundo, ¿qué será su restauración, sino vida de entre los muertos?”
—
Reflexión
Toda la historia de Israel apunta hacia un propósito mayor que su propia existencia nacional.
Adonái escogió a Abraham para formar un pueblo santo.
De ese pueblo entregó la Toráh.
Levantó los profetas.
Estableció Su pacto.
Preservó las Escrituras.
Y anunció la esperanza mesiánica.
Todo ello tenía un propósito: que el conocimiento del Elohím verdadero alcanzara a toda la humanidad.
Los profetas contemplaron un día en que las naciones ya no caminarían en sus propios caminos, sino que subirían voluntariamente a Jerusalén para aprender la justicia del Eterno.
La restauración de Israel nunca fue concebida como un fin en sí mismo.
Es el medio por el cual el Reino de Adonái será conocido hasta los confines de la tierra.
Por eso, al orar por Israel, también estamos orando por la esperanza de todas las naciones.
—
Oración
Abba Kadosh…
Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov…
Hoy recordamos el pacto eterno que hiciste con nuestro padre Abraham.
Un pacto nacido de Tu gracia.
Un pacto sostenido por Tu fidelidad.
Un pacto que ninguna generación ha podido anular.
Tú prometiste que Israel sería bendición para todas las familias de la tierra.
Hoy levantamos nuestra voz para pedir el cumplimiento pleno de esa promesa.
Padre eterno…
Continúa restaurando a Tu pueblo.
Fortalece a Israel.
Consuela a Jerusalén.
Reúne a los dispersos.
Renueva los corazones.
Y permite que, mediante Tu obra en Israel, las naciones contemplen Tu fidelidad.
Que los pueblos reconozcan que Tú cumples lo que prometes.
Que el regreso de Israel a su tierra sea un testimonio de Tu poder.
Que la restauración espiritual de Tu pueblo sea un testimonio de Tu misericordia.
Que la paz de Jerusalén anuncie al mundo entero que Tú eres el Rey sobre toda la tierra.
Padre…
Haz que las naciones abandonen la violencia.
Haz que abandonen la idolatría.
Haz que abandonen la injusticia.
Haz que vuelvan sus corazones hacia Ti.
Que desde todos los continentes se levanten hombres y mujeres con hambre por Tu Palabra.
Que busquen la sabiduría que procede de Ti.
Que amen la justicia.
Que practiquen la misericordia.
Que aprendan a caminar humildemente delante de Tu presencia.
Padre de misericordia…
Bendice a aquellos pueblos que aman a Israel.
Levanta intercesores en cada nación.
Levanta comunidades que oren por Jerusalén.
Levanta familias que enseñen a sus hijos a honrar Tu Nombre.
Levanta siervos que proclamen Tu fidelidad con humildad y verdad.
Que jamás olvidemos que toda bendición proviene de Ti.
Que nunca nos gloriemos en nosotros mismos.
Que toda honra sea dada únicamente a Tu Nombre.
Esperamos el día glorioso anunciado por los profetas.
Cuando desde Sión salga Tu enseñanza.
Cuando Jerusalén sea luz para las naciones.
Cuando los pueblos transformen sus armas en instrumentos de vida.
Cuando toda lengua proclame Tu grandeza.
Cuando toda rodilla se incline delante de Ti.
Y cuando la tierra sea llena del conocimiento de Tu gloria como las aguas cubren el mar.
Hasta ese día, queremos permanecer como intercesores fieles.
Clamando por Israel.
Clamando por Jerusalén.
Clamando por las naciones.
Porque sabemos que Tu Reino vendrá.
Tu voluntad será hecha en la tierra.
Y Tu fidelidad permanecerá para siempre.
A Ti sea la gloria, el honor y la adoración por todas las generaciones.
Amén.
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TEMA 5
QUE, A TRAVÉS DE LA SALVACIÓN DE ISRAEL, LA BENDICIÓN DE ADONÁI LLEGUE A TODAS LAS NACIONES
ORACIÓN 2
“Que desde Sión resplandezca Tu luz y todas las naciones glorifiquen Tu Nombre”
Reseña histórica y profética
Desde el principio de las Escrituras, el propósito del Eterno ha sido revelar Su gloria a toda la humanidad por medio del pueblo que escogió. Cuando llamó a Abraham, no solamente prometió darle una descendencia numerosa y una tierra, sino convertirlo en un canal de bendición para todos los pueblos de la tierra. Esa promesa constituye uno de los pilares de toda la historia bíblica.
Israel recibió la Toráh, los profetas, las promesas y el conocimiento del único Elohím verdadero. A través de su historia, el Eterno mostró Su justicia, Su misericordia y Su fidelidad. Aunque Israel experimentó períodos de disciplina y exilio, el pacto jamás fue revocado. Los profetas anuncian que llegará el día en que la restauración espiritual de Israel provocará que las naciones abandonen sus caminos de injusticia para buscar la instrucción de Adonái.
El 9 de Av nos recuerda el dolor causado por la destrucción del Beit HaMiqdash, pero también dirige nuestra mirada hacia la esperanza profética. Los profetas contemplaron un tiempo en que Jerusalén volverá a ser el centro desde donde irradiará la enseñanza del Eterno, y las naciones acudirán voluntariamente para aprender Sus caminos.
Nuestra oración hoy es que la restauración de Israel sea una manifestación tan poderosa de la fidelidad del Elohím del pacto que todos los pueblos reconozcan Su soberanía y glorifiquen Su Nombre.
—
Lecturas
ZekharYah (Zacarías) 8:22–23
> “Vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a buscar a Adonái Tsevaot en Yerushaláyim y a implorar el favor de Adonái. Así dice Adonái Tsevaot: En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones tomarán del manto a un hombre judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Elohím está con vosotros.”
—
Mijah (Miqueas) 4:1–2
> “Acontecerá en los últimos días que el monte de la Casa de Adonái será establecido como cabeza de los montes y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones y dirán: Venid, subamos al monte de Adonái, a la Casa del Elohím de Ya’akov; Él nos enseñará Sus caminos y andaremos por Sus sendas.”
—
Habacuc 2:14
> “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Adonái, como las aguas cubren el mar.”
—
Hitgalut (Apocalipsis) 7:9–10
> “Después de esto miré, y vi una gran multitud que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono… y clamaban a gran voz diciendo: La salvación pertenece a nuestro Elohím.”
—
Reflexión
La restauración de Israel tiene un alcance universal.
No termina en las fronteras de la Tierra Prometida.
No concluye con el regreso del pueblo a su heredad.
Su propósito final es que toda la creación reconozca la soberanía del Elohím de Israel.
Los profetas describen un mundo transformado.
Las naciones dejan atrás la violencia.
Los pueblos buscan voluntariamente la instrucción divina.
Jerusalén deja de ser símbolo de conflicto para convertirse en centro de paz, justicia y enseñanza.
La gloria del Eterno llena toda la tierra.
Por eso, cuando oramos por Israel, también estamos orando por el cumplimiento del propósito eterno del Reino: que toda lengua confiese la grandeza de Adonái y que todas las familias de la tierra participen de la bendición prometida a Abraham.
—
Oración
Abba Kadosh…
Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov…
Con profunda reverencia recordamos el pacto eterno que estableciste desde el principio.
Tú llamaste a Abraham para que fuera padre de muchas naciones.
Lo bendijiste para que fuera bendición.
Lo apartaste para que, por medio de su descendencia, toda la tierra conociera Tu fidelidad.
Hoy levantamos nuestra voz para pedir el cumplimiento pleno de ese propósito.
Padre eterno…
Continúa restaurando a Israel conforme a Tu Palabra.
Haz resplandecer Tu rostro sobre Sión.
Levanta nuevamente a Jerusalén como ciudad de justicia.
Que el mundo contemple que Tú permaneces fiel a Tu pacto.
Que cada paso de la restauración de Israel sea un testimonio vivo de Tu poder y de Tu misericordia.
Que las naciones dejen de mirar a Israel únicamente con ojos políticos o humanos.
Permite que reconozcan en su historia la evidencia de Tu mano soberana.
Que comprendan que Tú gobiernas sobre los tiempos y las generaciones.
Padre…
Haz que desde Jerusalén vuelva a salir Tu enseñanza.
Que muchos pueblos tengan hambre de Tu Toráh.
Que los gobernantes busquen Tu sabiduría.
Que los jueces amen la justicia.
Que los líderes aprendan la misericordia.
Que las familias enseñen a sus hijos el temor reverente de Tu Nombre.
Que las naciones abandonen el orgullo y la violencia para caminar en Tus sendas.
Levanta intercesores en todos los continentes.
Levanta hombres y mujeres que amen a Israel con un amor sincero y humilde.
Haz que comprendan que la restauración de Tu pueblo forma parte de Tu plan para bendecir a toda la humanidad.
Padre de misericordia…
Que llegue pronto el día anunciado por Tus profetas.
El día en que los pueblos suban a Jerusalén buscando Tu presencia.
El día en que las diferencias entre las naciones sean reemplazadas por el deseo de aprender Tu voluntad.
El día en que el conocimiento de Tu gloria llene la tierra como las aguas cubren el mar.
El día en que la justicia florezca.
El día en que la paz abrace a las naciones.
El día en que toda la creación proclame que solamente Tú eres Rey.
Hasta entonces queremos permanecer fieles en oración.
Orando por Israel.
Orando por Jerusalén.
Orando por todas las naciones.
Porque sabemos que Tu Reino avanzará conforme a Tu voluntad.
Tus promesas jamás fallarán.
Tu pacto permanece firme.
Y Tu gloria será manifestada delante de todos los pueblos.
A Ti sea la alabanza, la honra, el dominio y el poder por todas las generaciones.
En el Nombre de Yeshúa haMashíaj, esperanza de Israel y luz para las naciones.
Amén.
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TEMA 6
POR LA MAYOR TRAGEDIA QUE HA AFECTADO A MI PUEBLO: SU INCREDULIDAD RESPECTO AL MASHÍAJ PROMETIDO
ORACIÓN 1
“Padre, quita el velo del corazón de Israel y revela a Tu Mashíaj prometido”
Reseña histórica y profética
El 9 de Av recuerda las mayores tragedias nacionales de Israel: la destrucción del Primer y del Segundo Beit HaMiqdash, el exilio, la dispersión y siglos de sufrimiento. Sin embargo, desde una perspectiva profética, existe una tragedia aún más profunda: que una parte del pueblo no haya reconocido al Mashíaj anunciado por la Toráh, los Nevim y los Ketuvim.
Esta realidad no tomó por sorpresa al Eterno. Moshéh anunció que Israel experimentaría períodos de endurecimiento; Yeshayahu habló de ojos que verían sin comprender y de corazones endurecidos; ZekharYah anunció un futuro derramamiento del Espíritu de gracia y de súplica; y Shaúl explicó que ese endurecimiento sería parcial y temporal, hasta el cumplimiento del propósito del Eterno con las naciones.
Las Escrituras también afirman que los dones y el llamamiento de Adonái son irrevocables. Por ello, la incredulidad nunca significa rechazo definitivo. El Elohím de Israel permanece fiel a Su pacto y cumplirá Su promesa de restaurar espiritualmente a Su pueblo.
En esta noche del 9 de Av no elevamos una oración de condena, sino una oración de amor, de esperanza y de profunda intercesión. Clamamos para que el mismo Ruaj Hakodesh que inspiró las Escrituras abra los ojos de Israel para contemplar la plenitud de las promesas anunciadas por los profetas.
—
Lecturas
Devarim (Deuteronomio) 30:1–3, 6
> “Cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti… y vuelvas a Adonái tu Elohím… entonces Adonái hará volver a tus cautivos y tendrá misericordia de ti… Adonái tu Elohím circuncidará tu corazón y el corazón de tu descendencia para que ames a Adonái tu Elohím con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.”
—
Yeshayahu (Isaías) 53:5
> “Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus heridas fuimos sanados.”
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ZekharYah (Zacarías) 12:10
> “Derramaré sobre la Casa de David y sobre los habitantes de Yerushaláyim espíritu de gracia y de súplica; mirarán hacia Mí… y harán lamentación como quien llora por hijo único.”
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Romiyim (Romanos) 11:25–29
> “Ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de las naciones… y así todo Israel será salvo… porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Elohím.”
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Reflexión
Toda la historia bíblica apunta hacia el Mashíaj.
Desde el Cordero de Pésaj.
La Aqedáh de Yitsjaq.
El sacerdocio.
Los sacrificios.
Las fiestas señaladas.
Los Salmos.
Los Profetas.
Todo converge en la obra redentora anunciada por el Eterno.
Sin embargo, los mismos profetas anunciaron que habría un tiempo de endurecimiento.
No como una derrota del plan de Adonái.
Sino como parte de Su sabiduría eterna.
Por eso nuestra oración no nace del juicio.
Nace del amor.
No pedimos que Israel deje de ser Israel.
Pedimos que Israel alcance la plenitud de aquello que el Eterno prometió desde el principio.
Que el pueblo del pacto contemple con claridad al Mashíaj prometido en las Escrituras.
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Oración
Abba Kadosh…
Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov…
En esta noche solemne del 9 de Av nos acercamos delante de Tu presencia con un profundo amor por Tu pueblo.
Tú conoces la historia de Israel mejor que nosotros.
Tú llamaste a Abraham.
Guiaste a Moshéh.
Levantaste a los profetas.
Guardaste Tu Toráh.
Preservaste Tu pueblo durante siglos.
Cumpliste cada una de Tus promesas.
Y sabemos que también cumplirás las que aún esperan su manifestación.
Padre eterno…
Hoy lloramos delante de Ti por la mayor tragedia espiritual que ha afectado a nuestro pueblo.
No una tragedia provocada por enemigos.
No una tragedia causada por ejércitos.
Sino el dolor de no haber reconocido plenamente al Mashíaj anunciado por las Escrituras.
No venimos con orgullo.
No venimos señalando.
Venimos con lágrimas.
Porque amamos a Israel.
Porque creemos en Tu pacto.
Porque confiamos en Tu fidelidad.
Te rogamos…
Derrama sobre la Casa de Israel el Espíritu de gracia y de súplica.
Abre los ojos de quienes estudian la Toráh.
Abre los ojos de quienes buscan sinceramente Tu voluntad.
Que al leer Bereshit contemplen la Simiente prometida.
Que al estudiar el sacrificio de Yitsjaq comprendan la profundidad de Tu provisión.
Que al celebrar Pésaj descubran el alcance eterno de Tu redención.
Que al leer los Salmos reconozcan al Rey prometido.
Que al meditar en Yeshayahu comprendan al Siervo sufriente.
Que al estudiar Daniyyel contemplen al Hijo del Hombre a quien fue dado dominio eterno.
Padre…
Haz que Tu Ruaj hable al corazón de Israel.
No mediante la presión humana.
No mediante discusiones.
No mediante controversias.
Sino mediante la revelación de Tu propia Palabra.
Que cada descubrimiento produzca humildad.
Que cada paso produzca mayor amor hacia Ti.
Que cada corazón sea atraído por Tu misericordia.
Te rogamos también por quienes anuncian Tu verdad.
Concédeles un espíritu de mansedumbre.
Que nunca hablen con arrogancia.
Que nunca olviden que todo es por gracia.
Que amen profundamente al pueblo judío.
Que sirvan con lágrimas.
Que intercedan con perseverancia.
Que reflejen el carácter del Mashíaj en cada palabra y en cada acción.
Padre misericordioso…
Esperamos el día glorioso anunciado por los profetas.
El día en que Israel alabara unánimemente Tu Nombre.
El día en que Jerusalén será plenamente consolada.
El día en que toda la Casa de Israel caminará en la plenitud de Tu pacto.
El día en que las naciones contemplarán Tu fidelidad y glorificarán Tu Nombre.
Hasta entonces queremos permanecer de rodillas.
Intercediendo.
Esperando.
Amando.
Y proclamando que Tú permaneces fiel para siempre.
Porque Tu pacto es eterno.
Tu misericordia no tiene fin.
Y Tu Reino será establecido sobre toda la tierra.
En el Nombre de Yeshúa haMashíaj, Redentor de Israel y esperanza de las naciones.
Amén.
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TEMA 6
POR LA MAYOR TRAGEDIA QUE HA AFECTADO A MI PUEBLO: SU INCREDULIDAD RESPECTO AL MASHÍAJ PROMETIDO
ORACIÓN 2
“Que toda la Casa de Israel reconozca al Rey prometido y se cumplan plenamente Tus promesas”
Reseña histórica y profética
Al concluir esta jornada de intercesión del 9 de Av, elevamos una oración por la restauración espiritual completa de Israel. A lo largo de la historia, el pueblo judío ha soportado innumerables tragedias: la destrucción del Primer y del Segundo Beit HaMiqdash, los exilios, las persecuciones, las expulsiones y el sufrimiento de generaciones enteras. Sin embargo, las Escrituras presentan una esperanza que trasciende toda tragedia: el cumplimiento definitivo del pacto eterno de Adonái con Israel.
Los profetas anuncian un tiempo en que el Eterno quitará el corazón de piedra, derramará Su Ruaj sobre Su pueblo, reunirá a los dispersos y establecerá Su Reino desde Yerushaláyim. La restauración será nacional, espiritual y eterna. No será el resultado del esfuerzo humano, sino de la fidelidad inquebrantable del Elohím del pacto.
El anhelo de esta oración nace del profundo amor por Israel. No buscamos una victoria doctrinal ni una discusión religiosa. Clamamos para que el pueblo que recibió la Toráh, los Profetas y las promesas alcance la plenitud de aquello que Adonái anunció desde el principio.
Creemos que el mismo Elohím que preservó a Israel durante miles de años concluirá la obra que comenzó, para que Su Nombre sea glorificado delante de todas las naciones.
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Lecturas
Yejezqel (Ezequiel) 37:12–14
> “Así dice Adonái Elohím: He aquí Yo abriré vuestros sepulcros, os haré subir de vuestras sepulturas, pueblo Mío, y os traeré a la tierra de Israel. Pondré Mi Ruaj en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra, y sabréis que Yo, Adonái, hablé y lo cumplí.”
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Hoshea (Oseas) 3:4–5
> “Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Adonái su Elohím y a David su rey; vendrán temblando a Adonái y a Su bondad en los últimos días.”
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Romiyim (Romanos) 11:33–36
> “¡Oh profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Elohím! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos!… Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.”
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Hitgalut (Apocalipsis) 22:3–5
> “No habrá más maldición. El trono de Elohím estará en ella… Verán Su rostro… y reinarán por los siglos de los siglos.”
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Reflexión
Toda la historia de Israel conduce hacia un mismo desenlace: la fidelidad del Eterno.
Él llamó a Abraham.
Sostuvo a Yitsjaq.
Guardó a Ya’akov.
Liberó a Israel de Mitsráyim.
Condujo al pueblo por el desierto.
Le entregó la Toráh.
Levantó profetas.
Preservó un remanente.
Reunió nuevamente a los dispersos.
Y continuará obrando hasta completar Su propósito.
La esperanza de Israel nunca ha descansado en la capacidad humana, sino en la fidelidad del Elohím del pacto.
Por eso terminamos esta jornada del 9 de Av mirando hacia el futuro con esperanza.
Las lágrimas no tendrán la última palabra.
El exilio no tendrá la última palabra.
La incredulidad no tendrá la última palabra.
La última palabra pertenece a Adonái.
Él cumplirá todo cuanto prometió.
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Oración
Abba Kadosh…
Elohím de Abraham, de Yitsjaq y de Ya’akov…
Al concluir esta jornada de intercesión levantamos delante de Ti una última súplica por Tu amado pueblo Israel.
Tú conoces el principio y el fin de todas las cosas.
Tú llamaste a Abraham cuando todavía era uno solo.
Multiplicaste su descendencia conforme a Tu promesa.
Guardaste a Israel en medio del desierto.
Lo preservaste durante el exilio.
Lo sostuviste durante siglos de dispersión.
Y en nuestros días continúas reuniendo a Tu pueblo desde los cuatro extremos de la tierra.
Toda la historia proclama Tu fidelidad.
Por eso hoy descansamos en Tus promesas.
Padre eterno…
Te rogamos que completes la obra que comenzaste.
Que el regreso físico de Israel sea acompañado por un poderoso despertar espiritual.
Que el mismo Ruaj que habló por medio de los profetas sople sobre toda la Casa de Israel.
Que cada corazón endurecido sea transformado.
Que cada familia descubra nuevamente el gozo de caminar delante de Ti.
Que cada generación ame Tu Toráh con un corazón renovado.
Que los niños crezcan con hambre de Tu presencia.
Que los jóvenes sean fortalecidos en la verdad.
Que los ancianos contemplen el cumplimiento de Tus promesas.
Que los sabios de Israel encuentren en las Escrituras el testimonio completo de Tu plan redentor.
Padre…
Haz que el amor sustituya toda indiferencia.
Que la humildad venza todo orgullo.
Que la misericordia triunfe sobre toda dureza.
Que la verdad sea recibida con alegría.
Que Tu paz gobierne Jerusalén.
Que Tu justicia llene la tierra.
Que Tu gloria vuelva a resplandecer desde Sión.
Oramos por los hijos de Israel dispersos entre las naciones.
Reúne a los que aún permanecen lejos.
Consuela a los quebrantados.
Fortalece a los perseguidos.
Sostén a quienes viven con temor.
Guarda a cada familia judía bajo la sombra de Tu misericordia.
Padre de compasión…
También intercedemos por las naciones.
Que aprendan a honrar Tu Nombre.
Que abandonen el odio contra Israel.
Que renuncien al antisemitismo en todas sus formas.
Que comprendan que Tu pacto permanece firme.
Que se alegren al contemplar la restauración de Tu pueblo.
Que aprendan a bendecir aquello que Tú has bendecido.
Levanta una generación de intercesores.
Hombres y mujeres que amen a Israel con sinceridad.
Que oren sin cansarse.
Que sirvan con humildad.
Que anuncien Tu fidelidad con un espíritu lleno de gracia y de verdad.
Y esperamos con esperanza el día glorioso anunciado por todos Tus profetas.
El día en que Jerusalén será plenamente restaurada.
El día en que la justicia brotará desde Sión.
El día en que las naciones caminarán a Tu luz.
El día en que la tierra será llena del conocimiento de Tu gloria como las aguas cubren el mar.
El día en que toda la Casa de Israel proclamará con gozo:
“¡Bendito el que viene en el Nombre de Adonái!”
Hasta que llegue ese día, queremos permanecer fieles en oración.
Esperando Tu Reino.
Amando a Tu pueblo.
Proclamando Tus promesas.
Y viviendo para la gloria de Tu Nombre.
Porque Tú eres el Elohím de Israel.
El Guardián de Tu pacto.
El Rey eterno.
Y el único digno de toda adoración.
En el Nombre de Yeshúa haMashíaj, esperanza de Israel, luz de las naciones y Rey prometido.
Amén.
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Que este 9 de Av, tradicionalmente asociada al duelo, sea también una noche de esperanza, intercesión y confianza en las promesas del Eterno. Que el Elohím de Israel, quien permanece fiel a Su pacto, consuele a Sión, restaure a Su pueblo y manifieste Su Reino conforme a Su Palabra. Que nuestras oraciones se unan al anhelo de los profetas por la paz de Jerusalén, la restauración de Israel y la bendición de todas las naciones.
+ Recursos del Reino de Yeshúa HaMashíaj
Ministerio Judío Mesiánico Mundial “Biblia Toráh Viviente de Estudio”
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